Els alumnes d’Escola Pia Sarrià i Sangakoo al Catakrac de BarcelonaTV

Tenim el plaer de compartir amb vosaltres el reportatge sobre Sangakoo a Escola Pia de Sarrià emès el dissabte 21 de novembre al programa Catakrac de BTV. Ens agrada especialment perquè els absoluts protagonistes són els alumnes de l’escola. Ells el presenten, el protagonitzen i ens expliquen en primera persona quines són les seves experiències creant i compartint problemes amb la metodologia. Ens quedem amb la frase d’en Nico “les matemàtiques són quasi la base de la vida, perquè les mates ens ajuden a fer quasi tot”. Doncs esperem seguir ajudant als nens i les nenes a seguir gaudint i aprenent de les matemàtiques per a la vida.

Políticas educativas: ética y estética

Se me ha pedido una reflexión sobre la relación entre la política y la educación. Las implicaciones merecen, no una sugerencia puntual sino una reflexión de cómo entendemos que el futuro se construye con una educación adecuada a los tiempos que vivimos. Una educación para nuestros hijos, presumiendo lo que puedan encontrarse cuando lleguen a su mundo adulto, un futuro por definición imprevisible e incierto.

Si aceptamos este inicial planteamiento convendremos que a buen seguro un cambio de época como el que nos ha tocado vivir exige replantearnos con rigor cómo repercute todo ello en la estética y la ética del educar.

En primer lugar, aclarar que hablamos de educar, no de enseñar. O profundizando, dilucidar si enseñar es educar o si, según lo que enseñemos, se produce el efecto contrario: deseducar. Razones para ello, las encontramos en los fracasos en diversos ambientes educativos conocidos: unidades convivenciales poco estructuradas (familiares u otras), escuelas cerradas, curriculums fuera de la realidad actual, relaciones entre maestro y estudiante, profesor y alumno, ciudadano y sociedad en franca desconfianza unos de los otros, etc.

En segundo lugar, los agentes educativos ya no son determinados profesionales, somos todos en nuestros respectivos roles. Si limitamos la educación a enseñar o instruir o dar contenidos especializados sin relación con el contexto, estamos dando lo que uno sabe, pero no necesariamente lo que el que debe aprender, requiere. Emulando un dicho: “Un mal maestro dice lo que sabe; un buen maestro sabe lo que dice”.

En tercer lugar, y quizás más importante, deberíamos pensar de qué se trata cuando pretendemos mejorar los sistemas educativos. Introducir innovación o tecnología, aumentar o disminuir horarios pero seguir con contenidos diversos y compartimentados, enclaustrar en aulas convencionales (aunque con pizarra electrónica) a grupos homogéneos en edad, seguir con las clases en una sola dirección (del profesor al alumno), evaluando con todo tipo de métodos y secuencias para alcanzar una competencia, representada por un título. En definitiva, debemos preguntarnos si se trata de un nuevo modelo educativo o de profundizar en metamodelos educacionales.

Para ello, no es suficiente la pedagogía como metodología o cualquier otra conveniencia sea moda o novedad. Lo que se requiere es pensar en grande, sentir y pensar en la evolución de la especie como individuos sociales que somos y sentir y pensar biomiméticamente en el sentido de superar el antropocentrismo y sumergirse de lleno en el “Somos Naturaleza”.

La naturaleza hace y luego corrige, la naturaleza comete errores, nuestra especie no aprende de los errores y aspira a no cometer ninguno. En palabras de J. Zalman: “Tus buenos juicios aprenden de los malos”. En otras palabras, el ADN ha encontrado la manera “perfecta” de afrontar las limitaciones del mundo físico, empleando un sofisticado sistema de defectos cuya reparación llevará a una refinada forma de corrección “El ADN hace primero, luego oye y juzga.”

Y como dice Nilton Bonder “uno de los grandes desafíos en educación es mantener el discernimiento (la capacidad de razonar) y el compromiso (la capacidad de identificar y decidir lo que quiero), en proporciones adecuadas. Cuando los estudiantes se vuelven aburridos es porque su educación favorece el discernimiento frente a la experiencia. Pone un gran valor en la luz, pero no enseña cómo reconocer las velas próximas que también tienen el potencial de arrojar luz.”

Y aún más, citando a Bumam, “cuando tengo la clase llena, encuentro muy difícil enseñar…, porque todas y cada una de las personas necesitan su propia comprensión…, y cada uno busca su propia perfección. Así que lo que doy a todos, a todos se lo quito”. Cuando algo es reducido a puro discernimiento, cualquier enseñanza resta en lugar de sumar.

Así pues valdría la pena responder a la pregunta para las “REFORMAS EDUCATIVAS”  ¿nos falta estética (forma) o ética (fondo)?

 

Pere Monràs

Sangakoo, activo en la red

Volvemos de las vacaciones con más ganas que nunca de seguir avanzando en nuestro proyecto educativo. Estas vacaciones hemos hecho un repaso a los blogs y páginas donde han hablado de Sangakoo en los últimos meses y en este primer post de la temporada, además de compartir algunos de ellos con vosotros, aprovechamos para agradecer las reseñas y menciones que han hecho de nuestra plataforma en la red.

El más reciente, en la web de Universia, que proponen 5 sitios web para aprender matemáticas, de Sangakoo dicen “se trata de una red social cuyo fin es hacer de las matemáticas un ejercicio divertido.

También hace unos meses desde el Explorador de Innovación Educativa de Fundación Telefónica publicaron el artículo Matemáticas flipped: comunidad Sangakoo donde acertadamente nos destacaban como “un método para aprender matemáticas a partir de la generación de nuevos problemas. Si el alumno es capaz de crearlos será capaz de resolverlos.”

Y todavía en el marco de Telefónica, en concreto desde su blog Think Big se hizo mención de nuestra plataforma en el post Redes colaborativas y juegos para aprender matemáticas. Nos encantó la descripción que la autora Toñi Herrero hizo de los objetivos de Sangakoo: “…crear una comunidad en la que conocer, compartir e interactuar con estudiantes de matemáticas”.

¡Gracias a todos por vuestros positivos comentarios!

 

 

Educación para y desde la comunidad planetaria

conocimiento

Imagen extraída del blog Santiago08’s Weblog.webloc

Parece poco razonable una reflexión sobre la educación “para y desde” la comunidad planetaria (nuestra especie). Pero eludimos un razonamiento que puede ser obsoleto dado que la educación como cultura exige, hoy día, una forma transcultural que permita aunar lo local en lo universal y entender lo universal en lo local.

Podríamos justificar que la globalización económica impuesta por las razones e intereses de la economía (que no necesidades) mediante los medios tecnológicos disponibles y la conectividad global alcanzada. Pero recordemos, que ya PASCAL (1632-1662) abandonó la matemática y la física para dedicarse a la filosofía y a la teología en sus años últimos. De él son las palabras: “la razón no entiende las razones del corazón”. Desde esta perspectiva necesitamos, además, una globalización ambiental, política y social y por ende cultural. No puede favorecerse una sola dimensión, la económica,  dejando las demás atrás. No puede aceptarse  la globalización económica y que la premisa para las reflexiones que nos atañen a la humanidad sean vistas desde la economía antes que nada. Por ello, argumentamos que la reforma de los sistemas educativos no es sólo imprescindible, si no absolutamente prioritaria para no caer en aquello de “lo que no se puede contar no cuenta”, olvidando que “lo que se cuenta no es” (Erault) y que, a nuestro entender, es lo prioritario para no llevar a nuestra especie al abismo.

Dicho esto, la reflexión la llevamos a los contenidos y a los agentes de la educación para el siglo XXI.

  1. No hay ninguna duda de que la educación, la enseñanza, la formación, el aprendizaje debe alcanzar la preparación necesaria para dar plena autonomía a la persona para poder desarrollar su dimensión humana. La igualdad de oportunidades de salida debe alcanzar cualquier lugar. Y ello es tan difícil, complejo y está tan desequilibrado territorialmente en la actualidad, que no hay duda de que debemos comprometernos en ello ya mismo.
  2. Los contenidos deben estar centrados en la transversalidad de los conocimientos de todo tipo (como muestra el gráfico) para desaprender patrones mentales obsoletos y aprender todo lo necesario para decidir en situaciones de incertidumbre e imprevisibilidad, dado el cambio permanente del momento de la historia en el que estamos y que ya no retrocederá a la estabilidad en la que crecimos algunos.
  3. Los agentes educativos se extienden a todos y cada uno de nosotros, para que en cualquier circunstancia de la cotidianidad se dé respuesta inmediata a los comportamientos inadecuados. No admitir la dominancia. No admitir el maltrato. Aprender a asumir la responsabilidad individual y a respetar a la persona en cualquier situación en la que esté.
  4. Bien es cierto que, aquellos que asumimos contribuir con conocimientos específicos a los procesos educativos, sea por la responsabilidad directa derivada de ser padres, la responsabilidad de pertenecer a la comunidad de convivencia o asumir la más específica de trabajar para elevar el nivel educacional, deberíamos celebrar que dejáramos de “tra-bajar” para “tra-subir” o “tra-scender” y ser reconocidos, y a la vez evaluados, como agentes de cambio para la tarea más preciada que podemos asumir.  En todos nosotros se dan las condiciones para que lo que resulte de esta dedicación sean generaciones de personas íntegras que reconozcan que, para distribuir hay que crear y que, en la forma en que creemos la riqueza se inscriba la forma de distribución de los beneficios de cualquier tipo. Una distribución no aplazable, anunciada pero no llevada a cabo, que es la que nos caracteriza ahora.

No hay duda de que la reflexión nos lleva a la impotencia de qué no podemos llevar a cabo esos cambios individualmente ante la naturaleza universal del tema. Seguro que no hay recetas ni respuestas simples, aunque sí hay que tener el coraje de reconocer que las preguntas que nos hacíamos ya no sirven y que lo que ha cambiado es la formulación de las preguntas: Ya no es ¿cómo enseñamos? Más bien, asumir que la pregunta es ¿cómo aprendemos? 

Hay que definirse y apostar:

¿Estamos en una época de cambios o en un cambio de época?

Pere Monràs

La transversalidad del conocimiento: romper el muro

No es una moda. Más bien es una novedad. Una moda es efímera. Una novedad permanece.

En las escuelas ya se habla, si bien aún no se hace o se hace poco, de suprimir los currículums convencionales por disciplinas y desarrollar el aprendizaje relacionando todo tipo de conocimientos precisos para resolver una situación.  ES “ROMPER EL MURO”, devolver el sentido y propósito del aprender usando todo conocimiento al alcance para una mejor y más efectiva manera de plantearse las decisiones. En definitiva, más allá de saber, saber hacer. Ya no se trata de memorizar para aprobar una materia en un examen de supuesta competencia de contenidos. Se trata de saberse manejar  en las decisiones que la vida te ponga delante con todos los recursos disponibles.

Romper muros entre las disciplinas diversas tiene una razón de ser. Si bien dicho así parecería más una temeridad, apta para descolocar incluso a los estudiantes más avanzados. Sin embargo como acontece ante cualquier nueva circunstancia existe un tiempo inicial de adaptación a fin de probar y reconocer los potenciales beneficios de lo nuevo.

Derribar muros es abrir espacios y darle a los nuevos espacios otra respiración que aliente la vida y genere esperanza. Por ello, son necesarias novedades metodológicas que incidan de lleno en las propias creencias, sobre los modelos de aprendizaje y los procesos cognitivos, especialmente en el caso de los maestros y profesores, y que van mucho más allá de una tecnología. Es una reelaboración de contenidos que implica al producto resultante y además un servicio “sherpa” o de acompañamiento personalizado que mitigue o minimice miedos que siempre aparecen al cambiar las rutinas y además también, y no menor, una conceptualización clara de lo que se pretende. En definitiva, hablamos de un “product market”, un “service market” y un “concept market” integrados en una correspondencia entre las partes y el todo intachable.

Y en los momentos actuales que son los que nos exigen esta transformación, sin lugar a dudas los sistemas educativos deberán aceptar la diversidad, pero incorporando de forma permanente la investigación de todo lo que se lleve a cabo. Hoy día la teoría y la práctica ya no se puede separar, deben ir juntas, investigando lo que hacemos y aplicando lo que encontramos. Seria un avance considerable que podría ajustar los tiempos de la reforma evitando planificaciones en tiempo y coste altísimo a fin de tener la seguridad sobre lo que convenga impulsar.

Estamos hablando de cómo y de qué manera se aúnan esfuerzos para identificar los resultados de las experiencias en curso, desde una evaluación estricta en todos los planos de la reforma, y al mismo tiempo dinamizamos lo que cada agente educativo considere apropiado en un entorno de cooperación definido.

Quizá podamos decir:

Rompamos muros para construir ágoras

Pere Monràs

Gozar aprendiendo


Descartes (1596-1650) inicia con su Discurso del Método una nueva Era. Ni el pensamiento escolástico ni la física aristotélica colman su afán por saber y entender. El principio donde fundamenta su propuesta se origina en la duda. “Dudo de todo, pero al dudar, estoy pensando y si pienso existo (Cogito, ergo sum)”

Nos dice que, para pensar tienes que existir. Dicho de forma  más directa primero existes pero no sólo porqué pienses, pero si, que, si piensas, luego existes. La pregunta que nos queda es pues: “¿Qué es existir?”

El afán de superar el oscurantismo predominante en su época le llevan a desvelar que la razón explica los misterios de la realidad y le permita llegar a leyes universales del mundo físico. Nace la ciencia empírica y el método deductivo que hace inteligibles muchas de las leyes de la naturaleza y la búsqueda de la objetividad en el conocimiento. Por ello, define la razón como fuente de éste y establece la certeza, como la seguridad en la verdad de nuestros conocimientos.

Todo este pensamiento rompe con el misticismo y oscurantismo e inaugura el camino del materialismo científico que inunda y da esplendor a la tecnología y a la múltiple especialización de las diversas disciplinas que nacen y se desarrollan hasta la fragmentación máxima.  Como consecuencia, asistimos a una profundización de la parte  perdiendo su relación con el todo. La defensa del especialismo ya no es la defensa del conocimiento si no la defensa de la parcela para atender el “oficio de vivir.”

Sin embargo, el esplendor conseguido en estos tres siglos ha aportado una prosperidad material sin precedentes, y simultáneamente un vacío enorme en encontrar y dar sentido y propósito a la propia vida. El Proyecto de Vida queda desdibujado y todo se constriñe al simple “oficio de vivir.” Sin dar sentido a lo que nos encontramos ¿no nos abandonamos fácilmente a un presentismo pueril? ¿Cómo podemos vivir apasionadamente el aquí y el ahora sin saber de dónde venimos y a dónde queremos ir?

La educación todavía se rige por ese principio cartesiano de la razón. Pero nuestro contexto ha cambiado. Ahora se despiertan de nuevo dudas trascendentes ¿Sólo lo objetivo cuenta? ¿dónde y cómo movilizamos lo subjetivo?  Nuestro conocimiento interior ¿cómo lo aprehendemos? ¿Cómo puede ser que prioricemos el conocimiento externo, el que nos enseñan, abandonando la búsqueda de nuestra pasión por la vida? Y en términos científicos ¿podemos despejar las dudas sin aceptar “la parte y el todo” (pensamiento sistémico) integrados y “lo tangible y lo intangible”(pensamiento holístico) como indisolubles?

No podemos enseñar desde el pasado. Los estudiantes se aburren y no ven ningún sentido en aprender sin ligarlo a la realidad que viven. Quieren dejar los estudios donde deben competir por unas objetivos que les señalan la meta: el título. Un título ¿para qué? Cómo puede ligarse los objetivos curriculares propuestos obligatoriamente, cuándo el sentido se lo dan otros que además están alejados y muchas veces también ámpliamente desmotivados, sin que a los estudiantes les inspiren confianza alguna.

¿Mejorar la enseñanza? ¿O aprender colaborativamente aquello que nos de sentido para la vida?  La vida no es un objetivo sino un reto: el reto de aprender a vivir desde lo objetivo (existimos) y como “subjetivos” que somos (como sujetos singulares que conformamos una especie de las muchas del planeta).

En ese sentido, ¿podemos NO ser individuos sociales?  Si nos esforzamos en lo primero, ser individuos sin ser sociales, resulta que todo vale (win to lose) “Que yo gane y el otro pierda.”  Si nos planteamos superarlo nos entregamos al win to win (tú y yo ganamos,  ¿y los otros?). Si sólo nos situamos en lo social y despreciamos el valor propio de cada uno, anulamos al individuo por una élite dirigente que nos dirá que es lo que toca hacer. Sólo tiene fundamento natural aunar nuestra identidad individual con la identidad colectiva. No es contra nadie, es con TODOS como logramos resolver lo que nadie sólo puede conseguir.

Por ello se trata de sumar todas nuestras capacidades en superar retos y aprender junto a los demás para, superando los retos propios, alcanzar objetivos que la competencia incentivada del individualismo exarcebado nos impiden alcanzar… y que tanto necesitamos. Véamos (como en el video) que aprender a asumir retos, ya está en nuestra más tierna infancia…si nos dejan y no nos sobreprotegen. Los riesgos vienen y debemos aprender a superarlos con las habilidades y aptitudes de cada uno. Sólo el reto enseña para la vida.

 Nuestra conciencia plena,

sensorial, vivencial, experimental, mental y trascendente

son nuestra fuente energética para los retos de hoy.

 

Queremos aprender, todos juntos, de todo aquello que nadie sabe todavía


Y ESO ES GOZAR. 

Sumamos con el Consorci d’Educació de Barcelona

Sangakoo ya es un poco más grande gracias al Consorci d’Educació de Barcelona. En breve explicaremos los detalles del acuerdo, pero ya podemos avanzar que la semana pasada firmamos un convenio de colaboración con el Consorci para hacer llegar nuestras aulas virtuales a los institutos públicos de la ciudad.

No es ningún secreto que Sangakoo es una iniciativa privada, como tampoco lo es que tenemos aspiraciones de proyecto social y que pretendemos difundir el aprendizaje activo y colaborativo de las matemáticas haciendo que llegue al máximo de población posible.

Hay muchas formas de hacer crecer nuestro proyecto educativo, y el apoyo que hemos recibido por parte del Consorci d’Educació de Barcelona, nos da la confianza y el empuje necesario para acercarnos a otras instituciones públicas. Tratar de establecer acuerdos que hagan cada vez más universal nuestra metodología de aprendizaje. De la mano de los centros de educación secundaria públicos de la ciudad de Barcelona nuestra plataforma crecerá en número de usuarios y por ende en número de problemas matemáticos que compartirán y practicarán todos los usuarios de Sangakoo.

Si algo tenemos claro como matemáticos es que todos sumamos. Hoy empezamos con Barcelona. Tal vez en unos meses otras poblaciones y ciudades nos ayudarán a estar más cerca de lograr que en todas las aulas se aprenda matemáticas de forma creativa y colaborativa.