Els alumnes d’Escola Pia Sarrià i Sangakoo al Catakrac de BarcelonaTV

Tenim el plaer de compartir amb vosaltres el reportatge sobre Sangakoo a Escola Pia de Sarrià emès el dissabte 21 de novembre al programa Catakrac de BTV. Ens agrada especialment perquè els absoluts protagonistes són els alumnes de l’escola. Ells el presenten, el protagonitzen i ens expliquen en primera persona quines són les seves experiències creant i compartint problemes amb la metodologia. Ens quedem amb la frase d’en Nico “les matemàtiques són quasi la base de la vida, perquè les mates ens ajuden a fer quasi tot”. Doncs esperem seguir ajudant als nens i les nenes a seguir gaudint i aprenent de les matemàtiques per a la vida.

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La malla curricular en la educación del siglo XXI. Siete preguntas necesarias

Primera pregunta: ¿A quién debe servir la malla curricular? ¿A la ideologia dominante del estado?¿A los mercados y sus necesidades? ¿A la comunidad donde uno pertenece? ¿A la sociedad donde uno vive?

Nos pronunciamos: debe servir a la especie, para desarrollar la dimensión humana en sintonía y correspondencia con el hábitat del que se forma parte (el ecosistema). No se puede sobrevivir en el trópico comportándose como si se estuviera en la zona polar. No crece trigo en la estepa.

Segunda pregunta:  Está bien que fortalezcamos nuestra integración con la Naturaleza, pero ¿cómo?:

Nuestra propuesta: buscando el equilibrio con uno mismo y la armonía con el entorno. Y en esta búsqueda del equilibrio, es interesante recordar el enunciado de Yuval Noah Harari, doctor en Historia por la Universidad de Oxford, cuando investigando qué podemos entender por felicidad nos dice: “podría ser que toda nuestra manera de entender la historia de la felicidad, estuviera mal encaminada. Quizás no sea tan importante satisfacer las expectativas de la gente, y que las personas experimenten sensaciones agradables. La pregunta principal es si la gente sabe de verdad quién es.”

Tercera pregunta: Cierto es y será cada vez más importante, constatar que la capacidad de desarrollar los comportamientos más apropiados al entorno a fin de retomar la dimensión humana en todo lo que hacemos, empieza allí donde esté cada persona, cada grupo y cada cultura. Salimos de un largo periplo de más de  tres siglos, donde el gran avance industrial ha forjado una prosperidad material sin precedentes, simultánea a una globalización hegemónica de la economía, de tal manera que hace imprescindible no olvidar el aforismo de que “aquello que no se puede contar, no cuenta; pero aquello que se cuenta, no es”. Debemos preguntarnos si no va siendo hora de girar el foco de todas nuestras actividades hacia las personas como centro de aquellas. Una respuesta así tiene su fundamento no en un “supuesto humanismo”, sino en el amor y la inteligencia de entender la profundidad del cambio de época que vivimos que exige encontrar en el talento y las forma de organizarse talentosas, en la creatividad no amenazada por cualquier forma de uniformidad, para que la fuente del progreso no sea sólo material sino también de todas las dimensiones humanas. Y hacerlo en el contexto de un escenario planetario.

Cuarta pregunta: Sí, éste es el contexto en que nos movemos, ¿puede haber una educación que no entienda la necesaria correspondencia entre los múltiples agentes educativos diversos y una nueva identificación de contenidos sin compartimentarlos en disciplinas aisladas y parcializadas de conocimiento? ¿puede educarse sin atender a la formación del yo personal de cada estudiante para que encuentre la fuerza de su propio talento, su propia luz? ¿cómo intentar preparar niños y jóvenes, que deberán atender principalmente, situaciones de imprevisibilidad y situaciones inciertas, con decisiones arriesgadas y inéditas sobre la propia existencia? ¿se puede prever ante la aceleración tecnológica y compleja del mundo que ya está aquí, la preparación de los futuros responsables de lo que vendrá, si no es activando la conciencia, no sólo la proporcionada por la razón, sino la conciencia sensorial y trascendente? (como resumía Pascal gran matemático): “El corazón tiene razones que la razón no puede entender” ¿Debemos confiar en nuevas  especies, como la robótica u otras alternativas, para la superación de aquellos retos que hemos provocado, sin que nos atrevamos a superarlos nosotros mismos? ¿Tiramos la toalla y como en consecuencia, dejamos que sea el mundo científico quiénes, a lo mejor con escasa confianza en la especie como un todo, sea la que propicie soluciones no humanas? ¿Será superior la confianza en algo nuevo, de naturaleza mayor que la que depositamos en nosotros mismos como especie? ¿Podremos constatar que nosotros como individuos somos muy inteligentes, pero que, como especie, somos idiotas? ¿Es que sin especie, hay individuos?

Quinta pregunta: Crecer uno mismo, aprender quién eres y qué quieres, saber decidir sabiendo en profundidad “lo que quiero y lo mucho que lo quiero” (sic Nilton Bonder), comprometerse no por el análisis de las razones, sino por el impacto social de las consecuencias de las decisiones. Aprender a discernir razonando los aspectos de nuestro compromiso para poder minimizar riesgos, ¿no es ello de mayor enjundia, para sacar adelante y construir el futuro de la especie y del planeta? ¿Que sea muy difícil, que no estemos preparados para llevarlo a cabo, que no es lo que habíamos aprendido a hacer? Pues, empecemos enseguida, sin perder tiempo a aprender de nuevo lo que ahora se precisa, desaprendiendo aquello ya obsoleto. Con lo que hacemos y hemos hecho hasta ahora no tenemos suficiente, ni podremos bajar los enormes porcentajes de fracaso escolar, pero sobre todo formaremos ineptos para la vida a costes muy altos que nos demostrarán que el sistema de la eficiencia (el actual) es totalmente ineficiente. No lograremos una necesaria educación para los retos que tenemos, aprobando asignaturas, ni sacándonos títulos, que no nos sirvan para resolver los problemas que detectamos hoy. La vida no está en los libros. La vida está en vivirla, y de lo que experimentamos desde las propias vivencias aprender con los libros y no de los libros. Con todo el conocimiento acumulado hasta ahora, ya envasado en múltiples espacios, pero, sin que se haya experimentado la vida, veremos, como ya vemos, que la letra no entra por sabia que ésta sea.

Sexta pregunta: ¿puede la respuesta a estas preguntas provenir de un gurú, de un centro educativo con nuevos modelos, o con cualquier tipo de experimento aislado en un determinado territorio? Podría ser si la respuesta debiera ser única. Si se tratara de encontrar un modelo uniforme válido para todas las culturas y territorios. Pero no va así. Precisamente, las respuestas ya están en las mismas preguntas y obedecen sin lugar a dudas a la necesidad de que no haya recetas sino que se estimule el talento diverso de todos los agentes que sepan y quieran escuchar y comprender a los estudiantes, especialmente a los que se aburren y que abandonan los estudios para no retomarlos jamás.

Séptima pregunta:  Y ¿por qué abandonan los estudios, los que los abandonan? Buscamos respuestas en los que están y no en los que no siguen, en los que se van. Por suerte cometemos errores y podemos aprender de ellos. Pero previamente hay que reconocerlos. Y para ello mejor no ir solos, sino hacerlo en colaboración. Buscar con otros, es encontrar antes.

CUANDO CREÍAMOS QUE TENÍAMOS TODAS LAS RESPUESTAS,

DE PRONTO, CAMBIARON TODAS LAS PREGUNTAS.

Pere Monràs

Educación para y desde la comunidad planetaria

conocimiento

Imagen extraída del blog Santiago08’s Weblog.webloc

Parece poco razonable una reflexión sobre la educación “para y desde” la comunidad planetaria (nuestra especie). Pero eludimos un razonamiento que puede ser obsoleto dado que la educación como cultura exige, hoy día, una forma transcultural que permita aunar lo local en lo universal y entender lo universal en lo local.

Podríamos justificar que la globalización económica impuesta por las razones e intereses de la economía (que no necesidades) mediante los medios tecnológicos disponibles y la conectividad global alcanzada. Pero recordemos, que ya PASCAL (1632-1662) abandonó la matemática y la física para dedicarse a la filosofía y a la teología en sus años últimos. De él son las palabras: “la razón no entiende las razones del corazón”. Desde esta perspectiva necesitamos, además, una globalización ambiental, política y social y por ende cultural. No puede favorecerse una sola dimensión, la económica,  dejando las demás atrás. No puede aceptarse  la globalización económica y que la premisa para las reflexiones que nos atañen a la humanidad sean vistas desde la economía antes que nada. Por ello, argumentamos que la reforma de los sistemas educativos no es sólo imprescindible, si no absolutamente prioritaria para no caer en aquello de “lo que no se puede contar no cuenta”, olvidando que “lo que se cuenta no es” (Erault) y que, a nuestro entender, es lo prioritario para no llevar a nuestra especie al abismo.

Dicho esto, la reflexión la llevamos a los contenidos y a los agentes de la educación para el siglo XXI.

  1. No hay ninguna duda de que la educación, la enseñanza, la formación, el aprendizaje debe alcanzar la preparación necesaria para dar plena autonomía a la persona para poder desarrollar su dimensión humana. La igualdad de oportunidades de salida debe alcanzar cualquier lugar. Y ello es tan difícil, complejo y está tan desequilibrado territorialmente en la actualidad, que no hay duda de que debemos comprometernos en ello ya mismo.
  2. Los contenidos deben estar centrados en la transversalidad de los conocimientos de todo tipo (como muestra el gráfico) para desaprender patrones mentales obsoletos y aprender todo lo necesario para decidir en situaciones de incertidumbre e imprevisibilidad, dado el cambio permanente del momento de la historia en el que estamos y que ya no retrocederá a la estabilidad en la que crecimos algunos.
  3. Los agentes educativos se extienden a todos y cada uno de nosotros, para que en cualquier circunstancia de la cotidianidad se dé respuesta inmediata a los comportamientos inadecuados. No admitir la dominancia. No admitir el maltrato. Aprender a asumir la responsabilidad individual y a respetar a la persona en cualquier situación en la que esté.
  4. Bien es cierto que, aquellos que asumimos contribuir con conocimientos específicos a los procesos educativos, sea por la responsabilidad directa derivada de ser padres, la responsabilidad de pertenecer a la comunidad de convivencia o asumir la más específica de trabajar para elevar el nivel educacional, deberíamos celebrar que dejáramos de “tra-bajar” para “tra-subir” o “tra-scender” y ser reconocidos, y a la vez evaluados, como agentes de cambio para la tarea más preciada que podemos asumir.  En todos nosotros se dan las condiciones para que lo que resulte de esta dedicación sean generaciones de personas íntegras que reconozcan que, para distribuir hay que crear y que, en la forma en que creemos la riqueza se inscriba la forma de distribución de los beneficios de cualquier tipo. Una distribución no aplazable, anunciada pero no llevada a cabo, que es la que nos caracteriza ahora.

No hay duda de que la reflexión nos lleva a la impotencia de qué no podemos llevar a cabo esos cambios individualmente ante la naturaleza universal del tema. Seguro que no hay recetas ni respuestas simples, aunque sí hay que tener el coraje de reconocer que las preguntas que nos hacíamos ya no sirven y que lo que ha cambiado es la formulación de las preguntas: Ya no es ¿cómo enseñamos? Más bien, asumir que la pregunta es ¿cómo aprendemos? 

Hay que definirse y apostar:

¿Estamos en una época de cambios o en un cambio de época?

Pere Monràs

Gozar aprendiendo


Descartes (1596-1650) inicia con su Discurso del Método una nueva Era. Ni el pensamiento escolástico ni la física aristotélica colman su afán por saber y entender. El principio donde fundamenta su propuesta se origina en la duda. “Dudo de todo, pero al dudar, estoy pensando y si pienso existo (Cogito, ergo sum)”

Nos dice que, para pensar tienes que existir. Dicho de forma  más directa primero existes pero no sólo porqué pienses, pero si, que, si piensas, luego existes. La pregunta que nos queda es pues: “¿Qué es existir?”

El afán de superar el oscurantismo predominante en su época le llevan a desvelar que la razón explica los misterios de la realidad y le permita llegar a leyes universales del mundo físico. Nace la ciencia empírica y el método deductivo que hace inteligibles muchas de las leyes de la naturaleza y la búsqueda de la objetividad en el conocimiento. Por ello, define la razón como fuente de éste y establece la certeza, como la seguridad en la verdad de nuestros conocimientos.

Todo este pensamiento rompe con el misticismo y oscurantismo e inaugura el camino del materialismo científico que inunda y da esplendor a la tecnología y a la múltiple especialización de las diversas disciplinas que nacen y se desarrollan hasta la fragmentación máxima.  Como consecuencia, asistimos a una profundización de la parte  perdiendo su relación con el todo. La defensa del especialismo ya no es la defensa del conocimiento si no la defensa de la parcela para atender el “oficio de vivir.”

Sin embargo, el esplendor conseguido en estos tres siglos ha aportado una prosperidad material sin precedentes, y simultáneamente un vacío enorme en encontrar y dar sentido y propósito a la propia vida. El Proyecto de Vida queda desdibujado y todo se constriñe al simple “oficio de vivir.” Sin dar sentido a lo que nos encontramos ¿no nos abandonamos fácilmente a un presentismo pueril? ¿Cómo podemos vivir apasionadamente el aquí y el ahora sin saber de dónde venimos y a dónde queremos ir?

La educación todavía se rige por ese principio cartesiano de la razón. Pero nuestro contexto ha cambiado. Ahora se despiertan de nuevo dudas trascendentes ¿Sólo lo objetivo cuenta? ¿dónde y cómo movilizamos lo subjetivo?  Nuestro conocimiento interior ¿cómo lo aprehendemos? ¿Cómo puede ser que prioricemos el conocimiento externo, el que nos enseñan, abandonando la búsqueda de nuestra pasión por la vida? Y en términos científicos ¿podemos despejar las dudas sin aceptar “la parte y el todo” (pensamiento sistémico) integrados y “lo tangible y lo intangible”(pensamiento holístico) como indisolubles?

No podemos enseñar desde el pasado. Los estudiantes se aburren y no ven ningún sentido en aprender sin ligarlo a la realidad que viven. Quieren dejar los estudios donde deben competir por unas objetivos que les señalan la meta: el título. Un título ¿para qué? Cómo puede ligarse los objetivos curriculares propuestos obligatoriamente, cuándo el sentido se lo dan otros que además están alejados y muchas veces también ámpliamente desmotivados, sin que a los estudiantes les inspiren confianza alguna.

¿Mejorar la enseñanza? ¿O aprender colaborativamente aquello que nos de sentido para la vida?  La vida no es un objetivo sino un reto: el reto de aprender a vivir desde lo objetivo (existimos) y como “subjetivos” que somos (como sujetos singulares que conformamos una especie de las muchas del planeta).

En ese sentido, ¿podemos NO ser individuos sociales?  Si nos esforzamos en lo primero, ser individuos sin ser sociales, resulta que todo vale (win to lose) “Que yo gane y el otro pierda.”  Si nos planteamos superarlo nos entregamos al win to win (tú y yo ganamos,  ¿y los otros?). Si sólo nos situamos en lo social y despreciamos el valor propio de cada uno, anulamos al individuo por una élite dirigente que nos dirá que es lo que toca hacer. Sólo tiene fundamento natural aunar nuestra identidad individual con la identidad colectiva. No es contra nadie, es con TODOS como logramos resolver lo que nadie sólo puede conseguir.

Por ello se trata de sumar todas nuestras capacidades en superar retos y aprender junto a los demás para, superando los retos propios, alcanzar objetivos que la competencia incentivada del individualismo exarcebado nos impiden alcanzar… y que tanto necesitamos. Véamos (como en el video) que aprender a asumir retos, ya está en nuestra más tierna infancia…si nos dejan y no nos sobreprotegen. Los riesgos vienen y debemos aprender a superarlos con las habilidades y aptitudes de cada uno. Sólo el reto enseña para la vida.

 Nuestra conciencia plena,

sensorial, vivencial, experimental, mental y trascendente

son nuestra fuente energética para los retos de hoy.

 

Queremos aprender, todos juntos, de todo aquello que nadie sabe todavía


Y ESO ES GOZAR. 

Sumamos con el Consorci d’Educació de Barcelona

Sangakoo ya es un poco más grande gracias al Consorci d’Educació de Barcelona. En breve explicaremos los detalles del acuerdo, pero ya podemos avanzar que la semana pasada firmamos un convenio de colaboración con el Consorci para hacer llegar nuestras aulas virtuales a los institutos públicos de la ciudad.

No es ningún secreto que Sangakoo es una iniciativa privada, como tampoco lo es que tenemos aspiraciones de proyecto social y que pretendemos difundir el aprendizaje activo y colaborativo de las matemáticas haciendo que llegue al máximo de población posible.

Hay muchas formas de hacer crecer nuestro proyecto educativo, y el apoyo que hemos recibido por parte del Consorci d’Educació de Barcelona, nos da la confianza y el empuje necesario para acercarnos a otras instituciones públicas. Tratar de establecer acuerdos que hagan cada vez más universal nuestra metodología de aprendizaje. De la mano de los centros de educación secundaria públicos de la ciudad de Barcelona nuestra plataforma crecerá en número de usuarios y por ende en número de problemas matemáticos que compartirán y practicarán todos los usuarios de Sangakoo.

Si algo tenemos claro como matemáticos es que todos sumamos. Hoy empezamos con Barcelona. Tal vez en unos meses otras poblaciones y ciudades nos ayudarán a estar más cerca de lograr que en todas las aulas se aprenda matemáticas de forma creativa y colaborativa.

 

De las TIC a las TAC

Las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la educación han recibido el nombre de TAC (Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento). En definitiva, a las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), en enseñanza, nos proponen llamarlas TAC. Así, sin más. Sin embargo, la implantación irreflexiva de las tecnologías, su irrupción sin cambios más profundos en el aula, nos puede llevar a veces a ver simplemente a nuestros maestros con cara de ordenador.

Las TAC deberían ser las Tecnologías para el Aprendizaje Colaborativo. Un medio y no un fin. Algo que nunca deberíamos confundir. Somos conscientes de que para muchos, las tecnologías son efectivamente un fin, con el poder de transformar los comportamientos de las personas. Pero lo fundamental es establecer cambios de paradigma, la diferencia fundamental debe estar entre enseñar y aprender. Eso sí, con las mejores tecnologías que nos permitan los recursos disponibles.

Nos explicamos.

Un ejemplo: si quiero esquiar y voy a una escuela de esquí … ¿Qué me harán hacer? Seguramente no me encerrarán en un aula viendo vídeos o imágenes a través de una pantalla. Si lo hicieran, sabríamos QUÉ es esquiar, pero lo cierto es que no sabríamos esquiar.

Lo que nos propondrán será ponernos las botas y los esquís, decirnos qué grupo nos corresponde por nivel y empezaremos a bajar por las pistas. Así es como aprendo. Pero no sólo aprendo de lo que hago yo o de lo nos dice el profesor, sino también de ver lo que hacen los demás y como salen, aunque caigan, aunque fallen. Este aprendizaje colaborativo se convierte en un reto, que no necesariamente consiste en ganar al compañero, sino aprender de lo que hace para saber más de mi mismo. Y a él le pasará exactamente igual que a mí.

Es decir, el aprendizaje no excluye, sino que complementa la enseñanza e incluso, de forma mucho más impactante. El aprendizaje llega a la motivación trascendente de aquél que quiere aprender. Al contrario de lo que muchos piensan, no es necesario poner aditivos en el proceso, ni complacencias, ni marionetas, para hacerlo divertido y así, que los niños o niñas se “enganchen”. El aprendizaje colaborativo es el juego creativo por excelencia. Lo que siempre habíamos hecho en la calle, aprender jugando con otros niños y amigos.

La razón es muy sólida: en la enseñanza el alumno memoriza los temas, mientras que en el aprendizaje activo funciona la asociación de ideas. La memoria falla, se olvida, y en aquellos momentos de la vida en que por ejemplo necesitaríamos de alguna fórmula matemática nos decimos: ¿recuerdas aquellas ecuaciones de segundo grado? Ahora nos irían bien. Pero no las recordamos.

En cambio, puedes haber dejado de esquiar durante más de veinte años, pero cuando vuelves, te acuerdas. Estaba aprendido.

No acostumbra a pasar lo mismo en la escuela. Las matemáticas (o cualquier otro de los aprendizajes que se nos transmite en la escuela) deberían ser para la vida. Excepto para aquellos que su vida son aún hoy las matemáticas, en la mayoría de los casos nos limitamos a memorizar los conceptos,  no las aprendimos, y por tanto no las recordamos. Es habitual la frase “es que yo soy de letras” “es que yo no sé de matemáticas”. Nos escudamos en que es (o fue) una asignatura de las más difíciles.

Las nuevas tecnologías pueden ser ese gran aliado en el aprendizaje de las matemáticas o de cualquier otra asignatura. Convertirlas en el medio para aprender. Por muchos motivos. Porque la tecnología nos permite estar conectados, y estar conectados nos permite colaborar. Porque las herramientas virtuales nos invitan a investigar, a jugar, a crear y a compartir. En el instante. Tal y como aprendíamos en la calle, compartiendo juegos y experiencias con los amigos. Aunque ahora lo hagamos de forma virtual.

Pere Monràs

Empieza el curso: ¿te gustaría mejorar tu clase con las Aulas Virtuales Sangakoo?

 

claseLlega septiembre y empieza el curso. Si eres profesor de matemáticas de secundaria, bachillerato o universidad, te proponemos complementar tu clase tradicional con las Aulas Virtuales Sangakoo, una plataforma online donde tus alumnos aprenderán matemáticas, haciendo matemáticas.

Cada aula virtual incluye un libro digital con toda la teoría matemática del curso, un fórum para comunicarse entre alumnos, alumnos y professor, y herramientas de supervisión y evaluación ágil para el educador.

¡Tus clases serán más amenas y tus alumnos aprenderán más!

¿Cómo es la metodología Sangakoo?

Creativa: los alumnos inventan y resuelven sus propios poblemas, poniendo así en juego sus conocimientos y mejorando la capacidad de afrontar la resolución de problemas. Además, pueden contextualizar los problemas de su entorno y sus aficiones.

Colaborativa: los alumnos resuelven los ejercicios entre ellos y comentan las resoluciones. Si entre todos consiguen tener los ejercicios resueltos correctamente, todos ganan, con lo que se aumenta la consciencia colectiva del aula.

Adaptada a la diversidad: ya que los alumnos crean sus propios problemas de acuerdo con sus capacidades, se sienten capaces de hacer matemáticas, con lo que ganan en confianza y motivación. El hecho de que todos sean capaces de llevar a término el trabajo, minimiza las interrupciones y mejora el clima del aula.

¿Cómo adapto Sangakoo a mi clase?

Sangakoo es una metodología que permite adaptarse a tu clase y a tu forma de enseñar de la manera que tú prefieras.

En equipo o individualmente: con Sangakoo puedes fomentar el trabajo en equipo o fomentar el trabajo individual. Puedes fomentar la colaboración, la competición, el progreso individual… E incluso puedes integrar otras materias curriculares, fomentando proyectos interdisciplinares.

Clase tradicional o flipped classrooms: puedes usar Sangakoo como complemento al estudio y a la práctica de las matemáticas, pidiendo que se use Sangakoo en casa, para realizar deberes y revisar la teoría. O bien, puedes usar Sangakoo en clase, cuando reviséis todos juntos la teoría y los diferentes problemas creados y resueltos que han hecho tus alumnos…

Enseñando o fomentando la creatividad: puedes hacer que tus alumnos trabajen los problemas que tú has creado cómo profesor, o que resuelvan problemas que ellos mismos creen.

En casa o en la escuela: Sangakoo puede usarse en clase, en casa, como actividad extraescolar, en el ordenador, en la tablet

¡Ok, me apunto! ¿Y ahora qué?
Si quieres saber más sobre las Aulas Virtuales Sangakoo y contratarlas para tu clase, contáctanos al teléfono 931 620 003 o a través de nuestro formulario de información para tal efecto. ¡Gracias!