Nuevas estructuras en educación ¿Por dónde empezar?

NADIE SABE HACIA DONDE VAMOS. SOMOS mÁs poderosos que NUNCA, perO no TENEMOS ni idea de QUÉ DEBEMOS HACER CON TODO EstE poder. AÚN PEOR: PARECE que LOS humanOs SOMOS MÁS irresponsables que NUNCA. SomOS DIOSES HECHOS A NOSOTROS MISMOS…      que no RINDEN CUENTAS CON NADIE.    
“Sapiens”  YUVAL NOAH HARARI

En las actividades empresariales de cierta envergadura,  cuantitativa o cualitativa, se ha establecido un patrón de desarrollo que suele focalizar tres planos importantes de actuación: el plano de las estructuras, el de los procesos y el de los contenidos. En la sociedad industrial, de carácter fabril, la necesidad de capital se establecía principalmente por el coste de los edificios y de la tecnología. Pensar en ello era prioritario, pues nada más se podía hacer sino no se disponía de la capacidad de financiación. Por esta razón, y como ejemplo el sector de la construcción, la consideración primera era la planificación del edificio y de sus características estructurales siendo los procesos y los contenidos predeterminados y ya establecidos, dando por sentado, que los propietarios o usuarios ya se acomodarían a lo diseñado. Este proceder, sin revisión alguna, se acomodó a todo tipo de sectores. Sin embargo, que cuando se trata de construir un hospital o una escuela, se aplican los criterios estándar ya establecidos y, habitualmente, se empieza sin cuestionar en modo alguno su oportunidad en el momento que se decide su ejecución. Se da por hecho que ha de ser como siempre se ha hecho. Prestemos atención, sin embargo, a la aceleración de los cambios que la tecnología actual permite dado que la incertidumbre y la imprevisibilidad que provocan los cambios origina (y debe valorarse) una obsolescencia de las funciones tradicionales. En consecuencia precisamos revisar si las estructuras son adecuadas a estos cambios, favoreciéndolos o impidiéndolos. En anteriores escritos, sobre la reforma de los sistemas educativos, anunciábamos nuestra convicción de la necesidad de dar sentido mayormente al aprendizaje colaborativo en mayor grado que a la metodología de enseñar en sí misma, así como otras necesidades de innovación como la obsolescencia del horario escolar a substituir por  experiencias vivenciales, donde tenga lugar un aprendizaje interdisciplinar a través de lo que hacemos. ¿Pueden, pues, desarrollarse nuevos contenidos y nuevos procesos, antes inexistentes, en las mismas estructuras de siempre? Esta es una cuestión relevante que se nos plantea en los momentos actuales. Las estructuras existen y, en sí mismas, son un inmovilizado que hay que  amortizar lo cual conlleva una implicación económico-financiera. El hecho condiciona que, en lugar de reflexionar sobre si los contenidos y los procesos precisan de estructuras diferentes o no, resulta que prevalezcan, a menudo prioritariamente, los criterios económicos sobre los pedagógicos. Si esto que no resulta grave en determinados sectores de producción, si que es altamente importante en actividades de bien común o general, como la educación en tanto en ellas deviene un valor superior, el carácter de la efectividad sobre el de la eficiencia. La efectividad es lograr hacer aquello que sea bueno hacer y la eficiencia –conseguir los menos costes posibles- también incuestionable, sólo debería ser medible a medio o largo plazo por los resultados que se obtengan en la primera. Obtener la eficiencia en educación no puede ser a costa de la efectividad, que da sentido a esta actividad. Por lo tanto se debería garantizar la calidad por encima de todo, y establecer de forma singular los criterios para garantizar también la eficiencia que diera la sostenibilidad imprescindible. Sin mayor extensión descriptiva, y dejando la reflexión simplemente en enunciado, cierto es que podemos atrevernos a apostar que si bien antes el orden secuencial de cómo proceder era:

Estructuras            >              Procesos               >          Contenidos

Tal vez deberíamos considerar el orden inverso:

Nuevos contenidos        >        Nuevos procesos               >           Nuevas estructuras                   (Interdisciplinares)              (“aprender haciendo”)           (abiertas, versátiles, polivalentes)  

Como la ciencia evolutiva nos muestra, sólo sobreviven los que se adaptan. (No los más fuertes) Quizás adaptarse en este caso, precisa transgredir conceptos que teníamos como intocables.

 Pere Monràs

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