Escuela para el trabajo o escuela para la vida

Agradecemos a Pere Monràs de Helix3C éste artículo sobre cómo vemos “la educación del futuro”, el primero de una serie de entradas que os iremos ofreciendo semanalmente en el blog de Sangakoo. Esperamos que todos ellos den mucho que hablar y reflexionar 😉 ¡Que lo disfrutéis!

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Un buen trabajo el realizado desde hace más de 20 años y explicado por su protagonista Montserrat del Pozo en el Colegio Montserrat de Barcelona (ver La Contra de La Vanguardia 2 de abril de 2015) que nos da las pistas, junto con otros ejemplos de escuelas diversas, sobre las características que podrían indicar el camino de la reforma radical de los sistemas educativos.

Colegio_Montserrat_Vallvidrera

  1. CONVICCIONES Y VOLUNTADES

Hacer el esfuerzo de encontrar el sentido de la reforma, ahora ya en marcha en grandes corporaciones educativas de nuestro país y en Estados como Finlandia, permiten decir, a criterio nuestro, que la primera de todas las convicciones es “AMAR AL ALUMNO” , y tal vez compartimos el concepto del “CRÉDITO DE LA CONFIANZA” ya que dar, tiene su retorno en el refuerzo de la autoestima de la persona, que le hace decir a cada uno que la recibe: “YO PUEDO HACER ALGO “. Hasta aquí lo esencial, focalizar la acción educativa en el individuo más que en un colectivo despersonalizado y no sólo como receptor sino también como fuente de inspiración para el maestro. Hacer del estudiante aquél con quien aprender juntos para saber lo que queremos todos, hacia un mañana imprevisible y lleno de incertidumbre. “LA CONFIANZA ES UN REGALO”

Desde este esencial principio se descubren las luces de cómo prepararse para transformar lo que no funciona, y entender el porqué de los malos resultados en las escuelas convencionales. Y estas luces no vienen de fuera de uno mismo sino de una reflexión, un estudio y una contemplación pausada (tres meses nos dice ella), sin reloj, que te permita desgranar pieza a pieza los procesos de transformación necesarios que den respuesta a la convicción de partida y a la voluntad de entrega, con razón y pasión, para lograr aplicarlo a los comportamientos y conductas de todos.

  1. CONTENIDOS

Cuando Montserrat del Pozo afirma que su campo es la educación lo hace desde una óptica completamente social: “La educación es un grito de libertad en un mundo que llora.”

Por ello, nos habla de forjar alumnos con muchos y diversos recursos para una competencia global de las personas adaptados al mundo de hoy, diríamos que con una mente plástica. Ya no es una escuela para trabajar, se trata de una escuela para vivir. Trabajar la tolerancia a la frustración, la identificación de las creencias negativas u obsoletas, hacer más preguntas que respuestas, incentivar el espíritu crítico y proponer.

Criterios que hacen obsoleto el aprendizaje compartimentado de las diversas disciplinas del conocimiento actual, al contrario, la integración de todas ellas, su transversalidad (¿por qué no aprender física cocinando? ¿matemáticas en una clase de danza? ¿o literatura a través de las redes sociales?), y en especial con las nuevas disciplinas (muy antiguas unas y muy nuevas otras) que no tienen espacios en los contenidos actuales -fruto de la preeminencia de la lógica racional sobre la relacional-, en la resolución de los aspectos que la vida nos pondrá al camino. Pensemos en el aprendizaje de algo como el canto y la danza que todas las culturas sin distinción practicaron. El “problem solving” como mejor reto más allá de la evaluación mediante tests de conocimientos memorizados. Más allá de saber, saber pensar para hacer. El mundo ha cambiado en un proceso de transformación. Ya no vamos a la deriva por un río calmado sino que nos movemos en rafting por ríos tumultuosos e imprevisibles. Tenemos que estar preparados y no estresados, no tanto para hacer lo que parece que sera necesario hacer, según sabíamos hasta ahora, sino para estar preparados para lo que venga y que no todavía no conocemos. Ya no es la presentación lo importante sino la preparación del presentador (cita de Raimon Panikkar).

  1. PROCESOS

Es así como entenderemos que la inteligencia de muchos es superior a la de uno mismo y que vale la pena aprender de forma colaborativa. Como explica la pedagoga el proceso bueno es aquel requerido en cualquier equipo deportivo, que da la victoria si se dan grandes pases y si la victoria se llega juntos, y no sólo si llegan uno o dos (win to win for all). Es imprescindible el conocimiento de uno mismo (la inteligencia intrapersonal) y la buena relación con los demás (interpersonal), trabajando las fortalezas con profesionales externos diversos, que compartan las intenciones y los propósitos y quieran acompañar el desarrollo de la acción educativa con su visión externa y social. La pedagogía hace posible la economía y no al revés. Si ésta es primigenia y hegemónica se provocará economicismo que termina buscando en la tecnología y no en la metodología la necesaria excelencia pedagógica.

Nos cuenta también la importancia de generar un círculo virtuoso en los procesos entre profesor y alumno de forma que cuando el profesor ve el cambio en los alumnos, el profesor mejora para que mejoren los alumnos. Sólo así la creatividad de los profesores aplicada a las diversas materias promueve la creatividad en los alumnos.

  1. ESTRUCTURAS

¿Podemos abrir la mente en espacios y estructuras rígidas? ¿En espacios cerrados donde se encajona a los alumnos muchas horas seguidas y alineados (y alienados) en pupitres asignados? ¿Mantener un orden formal disciplinario que les es impuesto? ¿Todos encarados en línea hacia una tarima y una pizarra donde el profesor les enseña lo que deben aprender? ¿Son adecuadas las formas pavellonarias donde las diferentes clases se configuran por caducidad de edad? ¿Entienden que eso los homogeneiza? No importa si primero modificamos las estructuras o desde los nuevos contenidos vemos la necesidad de reformarlas, lo principal es que unos y otros estén en correspondencia.

¿Qué sentido puede tener la cultura de los límites (necesarios) sin que los alumnos hayan explorado el para qué? ¿Puede la cultura del control (tal vez deberíamos decir del miedo) ser más educativa que la cultura de la responsabilidad individual y colectiva? (Tal vez deberíamos decir de la libertad). Parece que el gran diseño estructural de las escuelas nos lleve a lo que fue el premio de redacción que un alumno logró sobre el tema: “¿Qué es lo que más te gusta de tu colegio?” El trabajo de ese alumno se titulaba “EL PATIO”. ¿No podría ser toda la escuela UN PATIO?

En conclusión, el artículo de Montserrat Pozo en La Contra, nos habla de una larga experiencia educativa que ha provocado una transformación inicial de los sistemas educativos, después de tres siglos de educación cartesiana.

“AHORA QUE LAS EVIDENCIAS EXISTEN
HABRÁ QUE EXTENDER ESTA FORMA DE HACER NO CONVENCIONAL
HASTA QUE SE CONVIERTA EN GENERAL
EN TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA,
ESPECIALMENTE ENTRE LOS PADRES (PRINCIPALES EDUCADORES),
PARA QUE SE INPLIQUEN EN ESTOS PROCESOS
QUE HARÁN LIBRES A NUESTROS HIJOS
Y DARLES LA OPORTUNIDAD DE CREAR SU PROPIA VIDA.”

Pere Monràs

Deseariamos con este artículo* reconocer el trabajo de la pedagoga Montserrat del Pozo y del Col·legi Montserrat de Barcelona.
*Artículo enriquecido con las opiniones del equipo de Sangakoo.com
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Un comentario en “Escuela para el trabajo o escuela para la vida

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